


El pueblo de Sant Guim de la Plana está situado en el corazón de la Segarra, al este del llano de Guissona, entre la cabecera del río Sió y la del río Llobregós, rodeado de campos de cultivo de cereales, unos cuantos almendros y cada vez menos olivos. Originario del siglo X, conserva la base de un pequeño castillo sin torres. La iglesia es muy posterior y en ella esta la patrona: la Virgen de San Guillermo, talla de madera policromada del siglo XII.
El núcleo medieval mantiene en gran parte la estructura de la época de sus orígenes, principalmente debido al desnivel y a que su acceso sólo era para peatones. En el siglo XV vivían 16 familias y la entrada al pueblo quedaba restringida a tres puertas. En el transcurso de los años, el número de habitantes ha tenido variaciones diversas llegando a los 250 en el siglo XVIII.
En la actualidad residen permanentemente 110 personas y unas 50 más durante los fines de semana. Es en este marco donde se recuperan durante el Belén viviente todos los elementos históricos del casco antiguo y donde todo vuelve a adaptarse para volver sus orígenes. Hoy Sant Guim de la Plana es uno de los pocos pueblos que conserva casi intacta su estructura originaria y donde las construcciones más recientes no desmerecen este entorno.